Desde que era chico mi papá me decía que preste más atención, que ser distraído me iba a traer muchos problemas. Yo discrepaba, para mi con saber el final de lo que dice la otra persona basta y sobra.
Ahora que no vivo más con él, me doy cuenta de que un poco de razón tenía. Hoy, por ejemplo, empecé a escuchar a un amigo de facultad cuando estaba terminando una historia.
Fran: JAJAJAJAJAJAJA
Fran: uh! no había escuchado cuando dijiste que era tu viejo...
Me dio una pena terrible, por él que se estaba por quedar en la calle y porque yo tengo un amigo menos. Si hubiera escuchado no me hubiera reído.
Igual fui al remate. Me compré una silla por $15.
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