Pero ayer se armó
Papá: cortala con la lambadaEs que de verdad no sabía, porque yo estaba bailando merengue. Y era obvio, si tenía puesto un sombrero de frutas ¿quién baila lambada con un sombrero de frutas?.
Yo: no sé a quién le hablás...
Papá: cortala con la lambada, José
Yo: no sé a quién le hablás...
Papá: bueno, Francisco, cortala con la lamabda, Francisco
Yo: no sé a quién le hablás...
Papá: ¿qué hacés con ese sombrero de frutas en la cabeza?Y ahí saltó a atacarme con todo. Que soy un desubicado, que no soy el mismo de antes, que cómo voy a dejar contaduría para escribir el horóscopo, que cómo voy a estar bailando solo y vestido de Carmen Miranda, que todo esto es una locura, etc etc. Y a mi lo único que me parecía una locura es que las frutas del sombrero fueran reales, ¿cómo puede ser que hagan sombreros perecederos?
Yo: bailo
Mamá: Fraciscoooooooo! sacate el postre de la cabeza!Eso lo explica.
Igual no me gustó nada todo ese discurso anti-Francisco de papá, me hizo sentir miserable su rechazo. Y ante la angustía incontenible que se transformaba en lágrimas, salí corriendo de mi casa levantándome unos pocos centímetros el vestido para no pisarlo con mis tacos.

Bueno, no tenía vestido, pero alguien que corre llorando y agarrándose el vestido le suma dramatismo a una huida. Lo que sí tenía eran esos patines mientras huía en patineta (mala idea, a juzgar por múltiples moretones en mi cuerpo).
Y eso fue básicamente toda la discusión, me dijo cosas horribles, no las aguanté y me escapé para no tener que aguantar eso nunca más.
Ahora me despido, hasta el próximo post!
PD: les estoy escribiendo acá gracias a la gentileza de un vecino del hostal donde me alojo provisoriamente, hasta encontrar casa nueva. "linksys_default", quienquiera que seas, gracias por el wifi!
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